Noticias, Reflexiones
15 de junio del 2019

¿Qué esperaría usted de una "Universidad Católica"?

El CAPU busca invitar a la reflexión a nuestra comunidad en torno a “La catolicidad de nuestra universidad” es por ello que conversamos con los candidatos a equipos rectorales para conocer sus opiniones. Aquí les dejamos un avance de nuestra entrevista.

 ¿Qué esperaría usted de una “Universidad Católica”?

Lista 1:

En todas las universidades católicas existe la adhesión a principios fundamentales y a modos de actuar institucionales. Sin embargo, en cada caso particular reconocen el vínculo estrecho que existe con la realidad social que les dio vida y a cuyo bienestar están orientados todos sus desvelos. Lo nuestro es América Latina y el Perú, con ingentes necesidades a satisfacer, con injusticias y enormes desigualdades, con poblaciones vulnerables, con desatenciones seculares. Por tanto, lo que se espera aquí y ahora de una “Universidad Católica”, de una institución como la nuestra que acompaña por más de cien años a los casi doscientos de vida republicana, es un compromiso renovado y firme por lograr niveles de dignidad y humanidad allí donde no los hay. Para ello, los evangelios son la primera fuente de inspiración, y desde luego, el magisterio social de la Iglesia expresado en tantos documentos desde el siglo XIX hasta nuestros días. El compromiso cristiano y católico hoy es por la superación de las graves situaciones de injusticia, y por la conservación de la “casa común” amenazada por la depredación y el deterioro de la naturaleza. Como podemos apreciar, graves responsabilidades pesan sobre nosotros, y nuestra contribución es estrictamente universitaria, formando a buenas personas, creando conocimiento, haciendo de la solidaridad un modo de vida.

Lista 2:

Esperaría coherencia, diálogo permanente y un firme humanismo solidario en la formación. De nada sirven las declaraciones y los buenos deseos si perdemos de vista que debemos ser coherentes entre lo que decimos y hacemos. La falta de coherencia impone la mentira. Nuestra universidad está comprometida con la verdad. Y la verdad obliga a dialogar siempre, a saber escuchar. Dialogar no es imponer. Es descubrir al otro y aprender de él. Una universidad que no dialoga fracasa como institución universitaria y pierde el sentido de vida común que debe imperar en su interior y, desde su interior, con el entorno. Sin diálogo no hay universidad. La formación humanista tiene, por ello, un papel indiscutible. Nos descubre la persona, la cultura, la fe y la riqueza de las diferencias. Nada de ello está reñido con la ciencia, por cierto. Se integran. Al mismo tiempo, nos ofrece el valor de la solidaridad: solidaridad con el entorno, con el otro, pero también solidaridad con las generaciones futuras, con la juventud y la niñez. Entorno y porvenir son, sin duda, las dos dimensiones esenciales de una universidad católica peruana que mira el futuro con optimismo y asume el compromiso de hacerlo mejor.

Lista 3:

De una universidad católica debe esperarse que dé testimonio de su inspiración evangélica en la sociedad: que fomente, como ya se ha dicho, prácticas de solidaridad en su interior, que contribuya a generar mejores condiciones de vida en el país y que aliente la reflexión académica sobre las relaciones entre la fe y la cultura. Una universidad católica debería, además, hacer sentir su voz ante la opinión pública cada vez que, como ocurre con frecuencia en nuestra sociedad, se requiera una invocación ética a respetar las reglas de la convivencia, a combatir la corrupción o a atender las necesidades de la población menos favorecida. La PUCP tiene al respecto ya una tradición centenaria, y la próxima gestión rectoral debe honrar y proseguir esa línea de pensamiento y acción. Además, la catolicidad le otorga a la universidad un sentido de universalidad que le permite cooperar con muchas otras universidades católicas del mundo. Nuestra universidad debería en tal sentido participar más activamente en el trabajo de la Federación Internacional de Universidades Católicas (FIUC).