
Por Ketty Alejo Reyes
Estudiante de Psicología
Celebrar los 25 años de Misiones Universitarias del CAPU fue mucho más que conmemorar una fecha. Fue una oportunidad para reencontrarnos, compartir recuerdos y, sobre todo, agradecer a Dios por todo lo vivido y por las personas que han hecho posible esta historia. Cerca de 75 personas, entre jóvenes de Don Bosco y antiguos y actuales misioneros, nos reunimos para celebrar estos años de servicio, amistad y fe.

La jornada estuvo llena de momentos especiales. Desde la bienvenida y la animación del Coro CAPU, con sus cantos y dinámicas, hasta el momento de acción de gracias, presidido por el capellán del CAPU, el padre Rodolfo Silva, en el que pudimos expresar nuestra gratitud a Dios por las experiencias y los aprendizajes que nos ha regalado. También disfrutamos de las presentaciones de los jóvenes de la Casa de Acogida Don Bosco y de los actuales integrantes de Misiones Universitarias, compartiendo la alegría de ver cómo esta experiencia continúa entre nuevas generaciones. Finalmente, el sorteo y la música de la banda CEMDUC nos permitieron cerrar la celebración bailando y disfrutando juntos.

Más allá de las actividades, este reencuentro nos permitió reconocer aquello que hace especial a Misiones Universitarias y que se refleja en sus cinco hitos. El servicio estuvo presente al recordar todas aquellas experiencias en las que hemos podido acercarnos a otras realidades y acompañar a quienes más lo necesitan. Como compartieron algunos participantes, Misiones Universitarias les ha permitido conocer nuevas realidades de las periferias de Lima y de la selva peruana, así como descubrir la alegría de servir y acoger. Este espíritu sigue vivo en los sueños de quienes esperan que podamos llegar a más lugares y ayudar a muchas más personas.
La amistad fue uno de los regalos más bonitos de este reencuentro. Volver a ver a personas con quienes compartimos tantas experiencias nos recordó que los vínculos que nacen en la misión permanecen en el tiempo. Al preguntarles qué había dejado Misiones Universitarias en sus vidas, algunos mencionaron las buenas amistades, la paz y la alegría. También expresaron su deseo de seguir manteniéndonos unidos y lazos de amistad a lo largo de los años.

El encuentro nos permitió reunir a distintas generaciones que, aunque vivieron Misiones Universitarias en diferentes momentos, comparten una misma historia. Escuchar sus experiencias nos ayudó a reconocer que cada persona ha contribuido a construir lo que hoy somos. Muchos recordaron cómo esta experiencia les permitió conocer nuevas personas, acercarse a otras realidades y ampliar su mirada sobre nuestro país.Y queremos que siga siendo así: una comunidad cada vez más amplia, en la que más universitarios se animen a participar y donde todos puedan sentirse acogidos.
La fe estuvo presente en cada momento de agradecimiento y celebración. A través de la oración y de las experiencias compartidas, recordamos que Dios ha acompañado este camino durante estos 25 años. Para algunos participantes, Misiones Universitarias ha significad una oportunidad para fortalecer su fe y encontrar paz y alegría. Por eso, uno de los sueños para el futuro es que muchas más personas puedan acercarse al Señor y sentirse acogidas por Él.
Finalmente, la transformación se hizo presente al reconocer cuánto ha significado esta experiencia en nuestras vidas. Algunos participantes compartieron que Misiones Universitarias les ha permitido crecer y ampliar su mirada sobre la realidad peruana. Cada experiencia, cada persona conocida y cada realidad compartida ha dejado una huella que trasciende el tiempo que cada uno ha formado parte de esta comunidad. Hoy también soñamos con seguir haciendo realidad nuevos proyectos y contribuir, desde nuestra misión, a construir un mundo con más paz y amor.

Celebrar estos 25 años nos permitió mirar todo lo que hemos vivido, reconocer lo que cada uno se lleva de esta experiencia y recordar que esta historia todavía tiene mucho por delante. Porque Misiones Universitarias no son solamente los lugares a los que vamos o las actividades que realizamos, sino también las personas que conocemos, los vínculos que construimos, la fe que compartimos y las huellas que dejamos en los demás.
¡Gracias a todos los que han sido y siguen siendo parte de estos 25 años! Que Dios nos permita seguir caminando juntos y construyendo muchos años más de servicio, amistad, encuentro, fe y transformación.
